La vida es un álbum, no un single (Parte 1/5)

Los mejores 55 álbumes de 1965 al 2020

Cómo la cuarentena me llevó a escuchar discos enteros en la búsqueda del soundtrack de mi vida.

Desde que tengo memoria mis recuerdos vienen atados a la música. Soy una persona que no se acuerda qué comió la noche anterior ni a qué sabía, y tampoco los nombres ni de la caras de personas que se supone que tiene que conocer. Sin embargo, admito que tengo una memoria musical que a más de uno puede que le dé envidia. 

Cuando era niño, el 80% de las mesadas que recibía me las gastaba en música. Podían pasar meses sin que gastara un peso, solamente viendo los billetes y monedas acumularse mientras pensaba en el próximo CD que iba a comprar. De ahí adjudico cualquier hábito que tenga hoy en día relacionado con el ahorro, de mi pasión por la música, y así fue como logré llegar a tener una colección de más de 600 CDs antes de los 18 años.  

Últimamente me cuesta mucho seguir lo que está de moda. No es por sonar “viejo”, pero los artistas de hoy en día sacan una canción cada mes y medio, y ni siquiera la pandemia los ha frenado. La velocidad de los lanzamientos musicales es vertiginosa, lo cual seguramente afecta su calidad, pero es —asumo— lo que el mercado está pidiendo. La canción para el perreo de este bimestre, la del DJ para los festivales de verano y la de la coreografía para TikToks. Se me escapan todos estos cambios, pero debo decir que tampoco soy inmune a esta inmediatez. Ahora, a diferencia de mi época de fanatismo con los CDs, escucho música en Spotify. Voy a la canción que quiero y después a la siguiente, y a veces en el afán de descubrir nuevos artistas escucho simplemente sus canciones más reproducidas. Intento apuntar a las primeras, a las que escuchan las masas, y así veo si creo que la marea tiene razón o no. Otras veces pruebo a ver si tal vez encuentro un tema que escuché de rebote en un Uber (¿cuál sería el verbo que significa “de reojo” pero no de ver, sino de escuchar? Eso es lo que hago, y mucho).  

El rito del CD

Me acuerdo del deleite que era el rito de comprar un disco nuevo. Romper el papel celofán en el que venían envueltos, abrir la caja, sacar el librillo, ponerlo en el equipo y darle play. Cuando lo hacía sentía que había algo especial en esa primera canción. Me detenía a pensar en que esa era una decisión del artista y la disquera y que seguramente tenía que significar algo. Hay mil historias de peleas y discusiones entre disqueras y artistas para decidir cuál iba de primera, cuál era el sencillo —en la época de los vinilos cuáles iban en el lado A y cuáles en el lado B— y cómo debía terminar el disco. Cómo olvidar además que cada álbum venía con su arte original, fotos, letras y, algunos de los más innovadores, con regalos escondidos o “easter eggs”.  Y ni hablar de las portadas y contraportadas alucinantes que eran parte esencial del álbum, y que ahora a duras penas fueron reemplazadas por un thumbnail sin emoción en Spotify o Deezer.  

El proyecto imposible

Es así como en el contexto de la cuarentena y en un arranque de nostalgia y sobre todo por contar con un poco más de tiempo que antes, decidí retomar una de las actividades que tal vez más he disfrutado en mi vida: escuchar discos completos. Sí, eso hice. Me senté a escuchar álbumes enteros, 8 a 14 canciones del mismo artista sin adelantar siquiera unos segundos. Y, como al parecer tenía más tiempo de lo que pensaba, me puse a hacer un ranking con reglas inventadas por mí mismo para poder encontrar cuál era el álbum de cada año entre 1965-2020 que había tenido un impacto en mi vida. 

¿Por qué uno de cada año y no todos los que yo hubiera preferido? La verdad no lo sé, pero les aseguro que el ejercicio fue mucho más interesante de esta manera, porque además de sólo incluir un álbum por año, decidí que no podía repetir artistas en el ranking para obligarme a escuchar aún más música. Quise descubrir y redescubrir álbumes y debatir internamente si un álbum por el mismo artista con tal vez una canción que me gusta más, pero otras menos relevantes, debería estar en el ranking y hacerme barajar de nuevo. 

Como todo ranking, hay un altísimo grado de subjetividad y arbitrariedad y mi intención con éste no es iniciar discusiones sino que los lectores me compartan los suyos y así yo siga descubriendo aún más música. En esta primera entrega de cinco, comparto con ustedes los álbumes que seleccioné de 1965 a 1974. Debajo de cada elección, van a poder ver un par de comentarios sobre cada uno de ellos, algunas menciones de honor y álbumes que había que mencionar sí o sí. No sé si porque fue la primera década, o por qué, pero desde ya les digo que estos primeros diez años fueron, para mí, los más difíciles para escoger. 

Pongan play y acuérdense de no adelantar las canciones. 

1965 

The Beatles- Help 

¿Por qué Help y no Rubber Soul? Difícil desempate que decidió “I’ve Just Seen a Face”. 

Mención de honor para My Generation de The Who y Wanted Dead or Alive de Joe Cuba.  

1966

The Rolling Stones- Aftermath 

¿Por qué los Stones y no los Beatles si ese año sacaron Revolver? Porque no se podía repetir y hay que tomar decisiones. Además, Paint it Black y Under my Thumb.  

1967 

The Jimi Hendrix Experience- Are you Experienced? 

Un disco perfecto en uno de los mejores años en la historia de la música. Hendrix necesitó muy poco para cambiar la historia del rock y los primeros 2 minutos y 51 segundos con Purple Haze nos lo dejaba saber. 

Menciones de honor para el debut de The Doors; Jefferson Airplane con dos discazos; Cream con Disraeli Gears y los Stones con Their Satanic Majesties Request y Beggars Banquet. 

1968

The Doors -Waiting for the Sun 

Tal vez el disco con menos hits de The Doors y tal vez más subvalorado. Unknown Soldier y Love Street, fueron, son y serán de mis canciones favoritas. La guitarra flamenca de Robbie Krieger en Spanish Caravan es alucinante para un álbum de Rock.   

Discos Involvidables: Lady Soul de Aretha Franklin, el White Album de los Beatles y Bookends de Simon and Garfunkel y The Jimi Hendrix Experience- Electric Ladyland.   

1969

Led Zeppelin-Led Zeppelin II 

No se puede vivir sin oír el solo de guitarra de Heartbreaker. 

Otro año donde había tanto de dónde escoger…. Abbey Road, Tommy de Who, Crosby Stills Nash con CSN, Creedence con Green River, Sly and the Family Stone con Stand. 

Nota al margen tropical: Hay que oir Guisando de Willie Colón con Hector Lavoe. 

1970

Black Sabbath- Paranoid 

Mi consejo en este disco es ir más allá de War Pigs, Paranoid y Iron Man. El sabor está en Planet Caravan y Hand of Doom. 

Otros que escuché hasta el cansancio: In Rock de Deep Purple; Let it Be de los Beatles; Led Zeppelin III; Cosmo’s Factory de Creedence; Tea for the Tillerman de Cat Stevens; Bridge Over Troubled Water de Simon and Garfunkel. 

1971

Jethro Tull-Aqualung 

Además de poner la flauta de onda antes que Lizzo, Ian Anderson es un maestro de la guitarra acústica. 

Del 71 son: Led Zeppelin IV que es tan bueno que ya está trillado; Madman Across the Water de Elton John; Tapestry de Carole King; Pieces of a Man de Gil Scott-Herron; L.A. Woman de The Doors; Honky Dory de Bowie; y el Bestial Sonido de Richie Ray y Bobbie Cruz. 

1972

David Bowie- Rise and Fall of Ziggy Stardust 

¿Es Ziigy Stardust Bowie, o Bowie Ziggy? Genialidad pura. 

Mención de honor: Machinehead de Deep Purple;  Transformer de Lou Reed; Talking Book de Stevie Wonder; y Our Latin Thing de la Fania. 

1973

Pink Floyd- Dark Side of the Moon 

Este es, creo yo, el álbum favorito de mi vida. Es absolutamente perfecto. 

Después del Dark Side hay discos buenos pero a un abismo de distancia: Goodbye Yellow Brick Road de Elton John; Pronounced Leh-Nerd-Skin-Nerd de Lynyrd Skynyrd; Band on the Run de Wings; Confesiones de Invierno de Sui Generis y Lo Mató de Willie Colon y Hector Lavoe. 

1974

Celia & Johnny de Celia Cruz y Johnny Pacheco 

“Quimbara” puede ser de los primeros recuerdos salseros en mi cabeza. 

Mención a un álbum brasilero que es indispensable para entender a nuestros vecinos: A Tabua de Esmeralda de Jorge ben Jor y al Sheer Heart Attack de Queen.

No te pierdas el miércoles de la próxima semana la entrega número 2 de La vida es un álbum, no un single, de Andrés Uribe.

3 comentarios en “La vida es un álbum, no un single (Parte 1/5)

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