Dolores de crecimiento

A veces me salen frutos de ciruela, que percibo por encima de mi piel. Dos veces he ido al médico, asustada por el tamaño descomunal de las protuberancias que me crecían a la altura de mi ombligo. Las dos veces, los frutos desaparecieron, podridos quizá dentro de mí, o comidos por los pájaros que me visitan en sueños. Por María Alejandra Acosta. Continúa leyendo Dolores de crecimiento