La vida que hice

Texto e ilustración por Gabriel Santamaría.

Es triste porque, a pesar del yerro, veo que la vida me quedo mal hecha… 

No tiene forma, el color es opaco y, si la veo por los contornos, percibo un aire de nostalgia en su semblante mediocre. 

¿En dónde voy a encontrar un comprador para mi vida?

Si, a pesar de que aún no he lijado sus bordes, se ve tan áspera como cuando empecé a vivirla. 

Prefiero entonces no pintarla porque no quiero disimular sus tristezas y, si me atreviera a brillarla, quien se interese en ella, se va a desilusionar por lo poco que le queda de alegría. 

Mañana la voy a ofrecer en un escaparate y le voy a colgar un letrero que diga: “¡Esta es mi vida! Me quedo fea, pero la viví lo mejor que pude”.

Otras publicaciones sobre el especial del Pasado:

Curandera, por María Alejandra Acosta.

Mi tía Neyla, por Diomedes Acosta.

3 comentarios en “La vida que hice

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