La Renta, El Sueldo / El Trabajo En La Oficina / Lo Cambié Por Las Estrellas / Y Por Huertos De Harina / Me Escapé De La Rutina / Para Pilotear Mi Viaje / Porque El Cubo En El Que Vivía / Se Convirtió En Paisaje / Yo!, Era Un Objeto / Esperando A Ser Ceniza / Un Día Decidí / Hacerle Caso A La Brisa. «La Vuelta al Mundo«, Calle 13 (banda sonora del viaje, por Juan Vicente)
Entre el 12 de septiembre y el 21 de diciembre de 2011, me di la oportunidad de viajar por Suramérica. Durante 100 días –en el que fue mi viaje de iniciación internacional al mundo mochilero– atravesé parte de las geografías de Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y Perú.
El viaje me permitió vivir experiencias fascinantes; me permitió:
navegar en bote por el Río Amazonas,
oír el rugir de las Cataratas de Iguazú,
recorrer las ruinas de Jesús y Trinidad,
observar el horizonte infinito del Salar de Uyuni,
bañarme en las aguas cristalinas del Lago Titicaca,
flotar en las lagunas de sal del desierto de San Pedro de Atacama,
caminar por el legado histórico de Macchu Picchu,
vivir los ambientes surrealistas de Cabo Polonio y Valparaíso,
deleitarme con la vida cultural y nocturna de Buenos Aires,
cantar con la hinchada del Boca Juniors en las graderías de la Bombonera,
sobrevolar en ala delta las montañas de Río de Janeiro,
degustar la gastronomía exquisita del Perú,
escuchar la música autóctona de los Andes.
Al igual que ocurre en las aventuras épicas, los compañeros con los que inicié el viaje no fueron los mismos con quienes lo terminé. A Juan Vicente y Juan Pablo, los acompañaron o los sucedieron Anja, Félix, Tah Mina, Marco y Thiago, entre muchas otras personas a quienes tuve la oportunidad de conocer y con quienes también viajé durante unos días o incluso semanas. En el camino encontré también anfitriones sin igual, como los ibaguereños Felipe Durán, Ricardo Figueroa y Esteban Samper.
Para mi sorpresa, el viaje me enseñó que viajar significa estar abierto a nuevas personas y experiencias, y despertó en mí una pasión inusitada por la fotografía, los viajes y la vida. Y es precisamente éste el estado vital que quiero transmitirles por medio del registro fotográfico de mi experiencia por Suramérica, hoy, en el día en que se cumplen 6 años de haber iniciado un viaje que no termina.









































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3 respuestas a “Todo comenzó con un bote”
[…] mi viaje de iniciación por Sudamérica viajé como un lector voraz. Fue como leer un libro de mil páginas a toda velocidad, de un tirón, […]
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[…] con gracia que yo hice una distribución por países de los 100 días que íbamos a viajar por Sudamérica en 2011 y que –ríanse– fue una buena brújula durante los primeros dos meses de viaje. Ahora, no tengo […]
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[…] asegurarse de que el viaje cuente con al menos un ascenso estrepitoso. Visto en perspectiva, Suramérica se convertirá en el río Amazonas, las playas de Alter do Chao, las cataratas de Iguazú, las […]
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