Un faro bonito en el camino

Para: Alejo

De: Cati, tu prima por toda la eternidad.

Escribí esto en tu velorio….  Estaba tan confundida, sólo me puse a escribir para tratar de contenerme a mí misma… para escucharme, para acompañarte ahí acostadito en esa sala…

Moriste el 23 de Septiembre de 2018. Sentía que era necesario que te fueras al cielo este año, pero para nada estaba lista para esto… Es raro, también tenía la idea de que, tal vez, de la nada, podrías curarte y volver a estar bien. Una parte de mí confiaba en EL MILAGRO. Hasta recuerdo que la doctora de los ojos nos dijo que hiciéramos varios ejercicios y  que en seis meses segurito estarías mejorando. Tú le dijiste que si hablaba en serio y ella dijo que no perdieras la esperanza. Luego ella me miró con una cara tan triste, que capté que tal vez no había mucho para hacer con tu ojito… y tampoco con tu salud. Yo no quería verte sufrir más; eso lo sé y desde que dejaste de recibir “quimios” ya sabía internamente que debía despedirme de ti, dejarte disfrutar con tu esposa lo más que pudieras y dejarte estar en paz… Ya mucho coraje y energía ibas a necesitar para aguantar lo que venía. No se lo dije a nadie, pero yo ahora pienso que varios tuvimos esta misma intuición.

Hay algo que sí que sé. Te lo diré. Me dolía tu tristeza por estar tan disminuido, pero jamás olvidaré que aún en lo más difícil hacías chistes muy traviesos y me hacías morir de risa. Hoy no me siento triste por tu partida, pero los que están aquí a mi lado sí lo están; todos lloran y se conmueven mucho. También se me salen a veces unas lágrimas, pero te prometo que estoy tratando de sonreír y agradecer mucho por todas estas personas presentes.

Oye… Yo sabía que era arriesgado traer la foto que escogí para poner sobre tu féretro o para dársela a tu papá para que la guardara, pero aún así la traje. Tus papás y tu hermano me dijeron que no estaba buena esa foto y que salías con los labios muy rojos. Yo sabía que salías con labios rojos, pero no me pareció lo esencial. Además a ti siempre se te quemaban mucho los labios… nunca supe por qué y no se me hizo raro verte de labios rojos. Solo me fijé en tu cara de alegría y bienestar. Ese día que te tomaron la foto, estabas visitando a Mamá Elisa y fue un tiempo bonito tuyo. Tenías una sonrisa de esas que te hacían expresar que más valía reírse de todo lo que se pudiera; alias: el mayor burletero de la historia, por lo menos para mí. Lo de la foto era arriesgado, pero tenía que intentarlo… no sabía qué gesto cercano podía tener hacia tu papá, especialmente, para ayudarlo a consolar un poco su dolor inmenso por perderte.

Quiero ayudar a tu papá. Se ha convertido en algo importante para mí acompañarlo. También quiero pasar mucho tiempo con Carola… Tú sabes que los quiero con el alma a los dos (tu papá y Carola) y más porque te amaban de una manera tan genuina y bonita, que para mí eso es lo que yo siempre ando tomando de tu gente. Podría encargarme de poner mi atención en más seres queridos por ti, pero yo me dirijo hacia ellos dos de una manera natural.

Quiero decirte que me has enseñado mucho, Alejo, mucho. Dejas muchos regalos con tu partida. Nada podrá equiparar el hecho de que estés tú presencialmente, pero creo que me gusta mucho conectarme con eso que queda en común con varios de tus allegados, todos estos que miro hoy en este funeral. Es ese amor hacia ti el que nos hace comunes y afines… y me parece muy bonito. Quiero ir descifrando más de tus regalitos al partir… yo creo que son muchos, ya lo creo. Incluso estoy escribiendo esto y hace rato que no te escribía nada. Creo que la última carta que te hice fue aquella en la que te decía que quería vivir como hacían los rusos, que asumían que todos sus primos eran sus hermanos. Yo siempre quise tenerte de hermano… no quería volverte reemplazo de mi hermano Germán, pero es que me gustaba más estar contigo que con él. Además te gustaba escucharme y me compartías tus historias de chicas y demás. Tal vez me hiciste despertar esa idea de que realmente podía ser la mejor consejera del amor de mi primo hermano mayor.

Realmente te he querido demasiado, mi Alejo jo jo jo. Me estoy acordando de cuando probabas mis platos culinarios y me decías que había elegido mal la carrera. Seguro sabías que de Filosofía no es que se pueda ganar uno la vida y querías impulsarme a ir por otras cosas más emprendedoras y productivas… no creas que no me gustaría ser una gran chef, ¿eh? Cuando cocino aún pienso bastante en cómo te fijabas en mis preparaciones y cómo veías la manera en que yo servía cada plato en la mesa. Siempre me decías que yo era alguien realmente justo… y eso era también algo muy bonito… Es que te dedicabas a observarme, a conocerme, a entenderme y, de verdad, fuiste muchas veces un faro bonito en el camino. Gracias por todo y por más más más, y por todo lo que viene.

Han pasado ya algunos días… ya no es 23 de Septiembre.

A mí me sigue dando muy duro ver tanta tristeza por tu partida… debo confesarte eso. Ya con los días noto que mi duelo también está muy activo. A ratos camino por las calles y lagrimeo pensando en ti… no lo puedo evitar. Es triste que ya no estés con nosotros, aunque sí es feliz que hayas descansado de tu enfermedad. Me resulta complejo tener todas las emociones que tengo tan variadas en este momento. Espero poco a poco irlas definiendo y trabajando…

Por ahora, terminaré aquí mi carta, querido Alejillo Pillo, y te dejo esta canción para que te rías un poquillo. Me pareció que es perfecta para ti. Se titula “Alejillo el Armadillo”.

Alejillo el armadillo

Letra: Alejillo El Armadillo  (Un bosque encantado)

Alejillo el armadillo

tiene un gran caparazón

que cubre todo su cuerpo

y también su corazón

Cuando le tocan la espalda

él no siente las caricias

porque su dura coraza

se ha convertido en su casa

Coro…

Alejillo el armadillo… ¡pillo! ¡Alejillo!

Lo que la gente no sabe

es que él estalla de risa

si alguien de sorpresa llega

y en su panza lo acaricia.

Debajo de su armazón

guarda Alejillo un tesoro

un corazón inocente

que todo todo lo siente.

Coro…

Hay días en que Alejillo

se mete en su madriguera

ahí juega muchas horas

a esconderse y que no lo vean.

Pero cuando hay fiesta llanera

se alista para salir

ya viene el gran bailarín

ya comenzó el festín!

Coro…

El siempre encuentra su brillo

cuando abre el corazón

por eso llega cantando

y bailando su canción.

 

 

 

Por Catalina Laserna Estrada

2 comentarios en “Un faro bonito en el camino

  1. Alejillo el armadillo…pillo! Alejillo! A León y a mi nos ha encantado esta canción Catalina, es una linda y alegre vía para recordar siempre a Alejo el bailarín y mover nuestros pies (entre otros) en su honor. Gracias.

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