Cocinar es un acto de amor

Ilustración por Pancho Perrier

Esta entrada contiene una lista de recetas para navidad y una historia. Durante el 2020 pasé mucho tiempo en la cocina, durante casi tres meses no repetí ninguna receta. Unas veces tuve más éxito y más ánimo que otras. Del listado de las cosas que preparé seleccioné un menú para estas fechas, porque cocinar para uno mismo y para los otros es un acto de amor. 

La historia

Desde hace más de trece años soy vegetariana. El vegetarianismo no vino a mi vida en forma de discurso político ni ecológico. Tampoco como dieta. Llegó a mí de una forma muy natural porque crecí entre vacas y perros. Cuando era niña, hice una huelga de hambre con mi tía porque, estando de vacaciones con mis abuelos, mataron un gallo para el almuerzo. Al gallo lo había visto toda la semana, y un día por la mañana me dijeron que no me acercara porque lo iban a matar. Mi tía, que me lleva solo cuatro años, y yo protestamos, lloramos, pedimos por la vida del gallo, pero mi abuela, que para más es santandereana, hizo caso omiso de nuestras peticiones, y procedió a matar al gallo. Ese día no comimos a la hora del almuerzo, pero a la hora de la comida nos sirvieron sopa de gallo, y mira, negociar con mi abuela en esa época era muy difícil. Sus métodos consistían en no dejarnos levantar de la mesa hasta que termináramos de comer, o servirnos lo mismo todas las comidas porque la comida no estaba para botar. 

El día anterior a la muerte de Diana de Gales comí baby beef (o sea, vaca chiquita, ternera, que las cosas por su nombre son lo que son) con queso. A la mañana siguiente, en la casa de mis tíos recogí el periódico, vi la noticia (que era irrelevante para mí a esa edad, pero que El Tiempo puso en primera plana, y el título de princesa que tenía Diana era una cosa muy mágica para mi edad), y vomité. Vomité tanto que nunca en la vida volví a comer baby beef con queso. En mi infancia recuerdo que comer no era una de mis cosas favoritas. Me cuesta mucho pensar en algo que me gustara comer que no fuera dulce. No me gustaba la leche, no me gustaba la carne, y básicamente comía para no morir, porque era necesario más que placentero. 

Intenté ser vegetariana desde los quince años, pero fue difícil porque, además de tomar la decisión, debía considerar también la economía familiar y el tiempo de quien cocinaba, en este caso, mi mamá. Durante la semana santa del 2007 me propuse no volver a comer carne, después de que naciera un ternero con la cadera dislocada que nunca pudo pararse y que muy probablemente terminaría en mi plato. El ternero estuvo cinco días echado en el piso, mientras su mamá lo rondaba angustiada en el potrero que lindaba con mi casa. Mi abuela me dijo que lo iban a sacrificar. Desde ese momento hasta hoy han pasado trece años, ocho meses y dieciséis días.  Hoy comparto contigo lo que será mi cena de navidad. Imagino que, si comemos lo mismo, será como estar compartiendo el mismo espacio, y aunque no sea así, al menos sí podemos encontrarnos en un sabor. 

LAS RECETAS

ENTRADAS

Champiñones à Bulhão Pato. Este plato no tiene pato, y originalmente se hace con almejas. Es una receta portuguesa que debe su nombre a un poeta, Raimundo Antonio de Bulhão Pato. Y es realmente un poema. Se sirve en el centro de la mesa con pan, y por eso no hay una medida por persona, pero si cada uno comiera tajadas de pan con champiñones, la receta te da para seis personas.

Necesitas:  

1 lb. de champiñones blancos o marrones

2 cucharadas de aceite de oliva

3 dientes de ajo

1 puñado de cilantro fresco (las hojas)

1 cucharada de mantequilla

El zumo de un limón 

1 taza de vino blanco

Pan para acompañar

Preparación

Corta los champiñones en cuartos. En una olla no muy honda, pon el aceite de oliva y los ajos picados a fuego medio y la mitad de las hojas de cilantro. Agrega el vino blanco y deja hervir. Agrega los champiñones y la mantequilla, y tapa. Baja la temperatura, y deja cocinar por unos minutos hasta que los champiñones estén blandos. Pasa a un plato hondo y mezcla el zumo de limón, y las hojas de cilantro restantes. Sirve con tajadas de pan (el baguette funciona bien). 

Gözmele, o pizza turca. Es algo así como una pizza rellena o doblada, pero no se necesita horno: se hacen en un sartén, y pueden hacerse con rellenos diferentes, pero la de espinaca es mi favorita. La vi en un programa de cocina holandés que pasaban todas las noches por la televisión. Me pareció fácil y me atrajo como se veía, y empecé a babear hasta el día siguiente que me puse manos a la obra, y voilá: una magia. 

Para 6 personas necesitas:

Relleno

300 gr. de hojas de espinaca o espinaca baby

3-4 dientes de ajo picado

200 gr. de queso ricota 

100 gr. de queso tipo mozzarella rallado

Una cucharada de aceite de oliva (o cualquiera vegetal)

Sal y pimienta al gusto

Un limón

Masa

500 gr. de harina de trigo sin fermento

8 gr. de levadura activa

Una cucharadita de azúcar

Una pizca de sal

3 cucharadas de aceite de oliva 

2 cucharadas de yogur griego (opcional)

Una taza de agua tibia

Preparación:

Es importante hacer la masa primero, porque vas a necesitar un poco más de una hora para dejarla reposar. Mezcla el fermento en media taza de agua tibia y agrega el azúcar. Espera unos minutos hasta que salgan burbujas. En un bol grande, tamiza la harina de trigo y mezcla la sal, y haz un hueco en centro, pon el agua con el fermento, el aceite de oliva y el yogur griego y agrega el agua restante. Mezcla todo con la mano hasta que tengas una masa consistente que no se pegue en los dedos. Si esto pasa, puedes poner un poco más de harina. Cubre el bol con un paño y déjalo reposar cerca de 40 minutos.

Mientras la masa crece (porque tiene que doblar su tamaño), prepara el relleno. En un sartén a fuego medio-bajo, pon el aceite de oliva. Agrega el ajo picado por un minuto o dos (no dejes que se dore, solo que esté más aromático), y agrega las hojas de espinaca. Revuelve de vez en cuando y espera que el líquido se evapore. Deja enfriar. Mientras tanto, mezcla la ricota con sal y pimenta al gusto y el queso mozzarella rallado. Cuando las espinacas estén frías, mezcla todo, y divide la mezcla en cuatro partes (tres o cuatro cucharadas cada parte, más o menos)

Una vez la masa haya crecido lo suficiente, sácala del bol y ponla sobre una superficie enharinada. Amásala un poco y haz una bola grande, y divídela en cuatro partes iguales. Haz una bolita con cada parte. Mientras trabajas con cada bola, cubre las restantes con el paño. Aplana la masa (cada bolita) con un rodillo (si no tienes rodillo, una botella de vidrio lavada y seca funciona bien) hasta que logres una especie de óvalo o círculo delgado, pero no tanto como para que se rompa. Pon una parte del relleno de espinacas en el centro y dobla la masa hacia adentro como haciendo un sobre. La idea es que el relleno no salga de la masa. Así con cada parte de la masa. Calienta un sartén con un poco de aceite a fuego medio y pon cada pizza rellena por lado y lado sin que se queme. 

Sirve cortando cada gözmele en cuatro porciones. Pon un poco de zumo de limón antes de servir y decora con cilantro fresco. 

PLATO PRINCIPAL

Curry de coco con garbanzos y zanahoria. Esta receta es mitad invención, mitad memoria. Descubrí los sabores de India tarde en la vida, pero sé que son mis favoritos. Un día en medio de una lluvia intensa, sin poder salir a comprar nada, saqué lo que me quedaba del mercado. Aquí está la lista de los que necesitarás para hacer lo que hice esa tarde (para 4 personas):

400 gr. de garbanzos cocidos (yo tenía enlatados, pero si no tienes, puedes dejarlos en remojo desde el día anterior y cocinarlos durante más o menos 4 horas en agua con sal. Un truco es remojarlos en agua con una cucharadita de bicarbonato de sodio, lavarlos y cambiar el agua al cocinarlos. Así están blandos más rápido)

2 zanahorias medianas cortadas en medialunas

½  pimentón verde cortado en trozos grandes 

2 cucharadas de aceite

120 ml. de leche de coco (de la cremosa)

3 dientes de ajo picados

½ cucharadita de jengibre fresco picado

¼ cucharadita de cúrcuma en polvo

½ cucharadita de comino en polvo

1 Limón

Cebollín fresco

Sal al gusto 

Preparación:

En una olla pon el aceite y el ajo picado. Agrega el jengibre y deja por dos minutos a fuego bajo-medio. Agrega las zanahorias, y revuelve. Añade la cúrcuma y el comino, y mezcla bien. Incorpora la leche de coco, los garbanzos cocidos y escurridos y la sal. Deja cocinar hasta que las zanahorias estén un poco blandas, y agrega el pimentón verde y el cebollín picado. Retira del fuego y mezcla el jugo del limón, y revuelve bien. Puedes poner ají fresco al gusto (no salsa, sino el chile cortado en rodajas sin semillas, para dar un toque picante). Sirve acompañado de arroz blanco como lo preparas normalmente poniendo dos clavos de olor y una astilla de canela en el agua.

El postre

Aletría. Sabe y suena como alegría. La aletría es un tipo de pasta delgada como los fideos o el vermicelli, pero de trigo. La probé por primera vez este año y desde entonces pienso en el día en el que voy a hacerla para mi mamá en Colombia. 

Necesitas:

½ litro de leche entera

½ taza de azúcar

1 cucharadita de esencia de vainilla 

2 semillas de cardamomo (opcional)

Cáscara de limón o de naranja

100 gr. de fideos (también puedes usar pasta tipo vermicelli y, en ese caso, romperla suavemente con las manos, no tiene que quedar pequeña)

3 yemas de huevo

Canela en polvo para decorar

Preparación

En una olla mezcla la leche con el azúcar, la vainilla, el cardamomo y las cáscaras de naranja o de limón (puede ser ralladura, o puedes cortar la piel en láminas largas y retirar al servir). Deja hervir y agrega los fideos, revuelve por unos tres minutos, hasta que estén blandos, baja el fuego. Aparte, bate las yemas de huevo y agrégalas a la olla despacio sin dejar de revolver. Mezcla por unos minutos, y sirve en tazas hondas. Decora con canela en polvo. Lo ideal es comerla entre caliente y tibia, pero fría no está mal.

Comparte con nosotros las fotografías de los platos que intentes. Nos encantará saber cómo te fue en la cocina. ¡Felices fiestas!

Peces es un laboratorio creativo que explora y difunde narrativas digitales en el que puedes publicar tus trabajos. Envíanos tus propuestas al correo electrónico pecesfueradelagua@gmail.comSi te gusta lo que hacemos, comparte y habla de nuestros trabajos con tus amigos y síguenos en FacebookInstagram y Twitter¡Te lo agradeceremos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s