“Hitler en Colombia”

¿El Covid-19 es una conspiración china para dominar el mundo? ¿Juan Gabriel fingió su muerte? ¿Bush Jr. escenificó el 9-11? ¿Hay un monstruo en el loch Ness? ¿Elvis vive? ¿Hitler no se suicidó y huyó a América Latina?

Hoy, Peces recomienda un libro que da respuesta afirmativa a esa última pregunta: Hitler en Colombia, del argentino Ariel Basti, un periodista quien ha dedicado obra y vida a perseguir el rastro del famosísimo Führer por nuestro continente, insistiendo en contar una historia que dista diametralmente de la oficial. Con éste, ya van cuatro libros sobre el asunto.

Hitler en Colombia es un libro que no recomendamos leer en un café de esos que congregan intelectuales, porque el lector en cuestión seguramente recibirá miradas llenas de sorna.  Además, por estos días esos lugares andan cerrados por causa de una conspiración china, así que cuando el supuesto lector lo aborde en la intimidad de su hogar, le pedimos hacerlo sacudiéndose prejuicios y las clases de historia del bachillerato.  

Superadas las prevenciones, el lector encontrará un texto que describe una Colombia de la que poco se habla, y en donde ciertamente existían (y existen, quizá) claros afectos por la causa Nazi. De ñapa: submarinos misteriosos en el Caribe, criminales de guerra húngaros camuflados de profesores, espías de la CIA en Bogotá, orfanatos clandestinos para hijos de jerarcas del partido, y Martín Bormann escondido en el Putumayo, entre muchas otras anécdotas que hacen que esta lectura vaya y venga entre un libro de historia y una novela de John Le Carré.

Y, por supuesto, como el Yeti que aparece y desaparece en la inmensa Tundra: Hitler vivo.

No importa si al final de las más de 400 páginas uno termina convencido de que el más famoso y el más malo de los hombres del siglo XX estuvo chapoteando en las termales de Paipa o no. Lo que debe destacarse –cree el pez que escribe esto– es que son muchos los que dicen haberlo visto. Esto tal vez responda al vago anhelo de poner en el centro de la historia a un país con complejo de haber estado siempre en la periferia. Si Hitler escapó o no del bunker en mayo de 1945 es un hecho irrelevante, lo vital –a la larga– es poder contar que nuestro abuelo lo conoció en estas altas montañas de los Andes. 

Al final, Hitler en Colombia termina convertido en un reflejo de nosotros mismos más que en un relato de las aventuras y desventuras post mortem del propio Führer.  

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Imagen destacada tomada de Radionica.rocks.

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