Resonancia límbica con mi San Valentín

La sensación que él sentía en aquél momento era extraña. Tal vez era así, por el hecho de que no podía quitarse de la cabeza que él ya había vivido algo similar, y ahora ella estuviera pasando por esa situación. El día inició muy temprano en la mañana, mientras él iba camino a su segundo día de trabajo, ella, en el día de San Valentín, tomaba el camino de la resonancia límbica. Ninguno dudó que ese día fuera uno de conexión mágica.

Despertaron a las 4:45 de la mañana, y aunque ella cree que él pudo seguir durmiendo por unos minutos más, la verdad es que mientras ella se alistaba, él ya no pudo volver a descansar; sin embargo, en su deambular en la penumbra del apartamento él la notaba “tranquila”, dando vueltas mientras se alistaba,  y aunque muy en el fondo sabía que ella sentía miedo por lo que más adelante le iba a pasar, la abrazó y la besó tratando de darle algo de tranquilidad, que muy seguramente no logró conseguir.

Él fue totalmente consciente de que su día y el de ella tendrían una diferencia profunda en cuanto a la forma como el tiempo iba a pasar: mientras él estaría mirando el  pasar de las horas con un detenimiento desesperante, ella, el amor de su vida, estaría tendida en una fría camilla rodeada de seres en batas blancas, aparatos con ruido extraños, sensaciones encontradas, sedación y sueños.

Con el pasar de las horas, él intentó minuto a minuto abstraerse de su oficina y salir mediante el ejercicio de la tele transportación hacia su encuentro. Lo intentó desde su puesto, luego se encerró en el baño; casi sintió que lo logró en las escaleras del parqueadero (…) una y otra vez cerraba los ojos y apretaba sus puños tratando de llegar hasta su sistema límbico, lugar en el que él lograría conectarse con ella y ayudarla a sanar.

Él se preguntaba una y otra vez ¿cómo llegar hasta allí?, ¿cómo podía lograr que ella lo sintiera a su lado?, ¿cómo podría susurrarle al oído que la amaba y que pronto despertaría de aquel letargo inducido? Él llamó a la mamá de ella para saber cómo estaban las cosas, y aquella le contestó el teléfono llorando (…) él no soportó más y ¡se derrumbó! Miró al cielo y le pidió al universo entero que por nada del mundo permitiera que el amor de su vida se alejara más de lo que en ese momento la sentía (…)

Él se levanto de su puesto, tomó sus audífonos y en un rincón cerró los ojos. Le pidió a ella que se mantuviera a su lado, que fueran juntos al lugar que más les gusta en el universo sensorial llamado Cerbaleón y así, en este momento, la resonancia límbica se hizo realidad.

Él le dijo: “Hola hermosa, ¡tranquila! Aquí estoy a tu lado. Los médicos te tratan bien y pronto despertarás”.

Y ella, aunque dormida por la anestesia, pudo abrir su mente y le contestó: “Alejo, me está doliendo un poco, y aunque me siento tranquila no me gusta mucho esta sensación. ¿Sabes cómo está quedando?”.

Él le dijo: “¡Hermosa está quedando perfecto! Ni lo vas a notar, estoy seguro”.

Ella, sedada, tendida en aquella camilla y rodeada de los seres en batas blancas habló nuevamente: “¿Sabes Alejo que hoy es el día de San Valentín?  Digo, ¿no te parece raro que estemos aquí?”.

–¿Aquí dónde? –dijo él.

–¡Pues aquí! –dijo ella muy a su estilo.

Y él le contestó con tranquilidad: “¿Te parece normal que estemos hablando, yo estando en mi oficina y tú en el quirófano de un hospital?”.

Y antes de que ella hablara, él continuó: “A eso me refiero, dijo él. Ya no me puedo separar de ti. Tú estás allá y yo aquí, pero ambos estamos en el mismo lugar, ¿me entiendes? Lo nuestro, hermosa, lo que está pasando aquí y ahora mientras te operan, es pura telepatía, es esa conexión mágica que solo tú y yo tenemos (…)”.

–Alejo, ¿oyes eso? –dijo ella, es una canción pero no la reconozco.

–Claro que sí –dijo él–. Está en tu mente y en la mía. ¡Esa es la canción que nos saca de aquí!

El 14 de febrero de 2017, a Caro Serrano, la esposa de Alejo, la operaron de un seno. Para ese entonces, ella escribió un texto muy similar llamado “Cita en San Valentín“, sin saber que en medio de la cirugía Alejo estaba escribiendo “Resonancia límbica”.

Dibujo de Leonardo López C.

Un comentario en “Resonancia límbica con mi San Valentín

  1. Me siento muy feliz de haberlos conocidos a los dos son unas personas de admiración me fuera gustado haberlo distinguido antes para q me enseñaran más cosas gracias

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