Cómo hacer que el viaje cambie tu vida (y la de otros)

Los titulares de los medios de comunicación te llevan al borde de las lágrimas: “1 millón de muertes por coronavirus”, “El planeta está en llamas”, “Se acelera el deshielo de los glaciales”, “La isla de plástico en el Pacífico ya es más grande que Francia”, “La tierra vive la sexta extinción masiva de especies animales”, “Crece la pobreza extrema en América Latina”. Cierras el computador para callar la realidad. Te lamentas por todo el daño que el capitalismo y las grandes empresas le han causado al planeta. Tomas una ducha de media hora en el baño del hotel y te olvidas de los problemas del mundo. Botas a la basura media pizza que no te comiste y las botellas de plástico de las gaseosas que ya terminaste. Si tan solo pudiera hacer algo para cambiar las cosas, te dices.

A pesar de lo que piensas, tu capacidad para generar transformaciones es más fuerte de lo que crees. Puedes hacer tu contribución al cambio desde los comportamientos que adoptas en los diferentes roles que desempeñas en la vida: padre, hijo, hermano, estudiante, profesor, empleado, director, comprador, vendedor, citadino, turista. Sí: incluso desde tu rol de turista puedes contribuir a trasformar el lugar por el que viajas. Pero antes debes convertirte en un turista responsable. Es realmente fácil. Deja que te explique.

Un turista responsable es quien viaja con consciencia, respeto y apertura mental; quien intenta construir mejores lugares para visitar y mejores lugares para vivir; quien influye positivamente en la situación económica, social y ecológica de los territorios y comunidades que visita; quien, en últimas, deja una huella positiva a su paso y evoluciona internamente en el camino. 

¿Te atreverías a ser un turista responsable? Ahora que los viajes se empiezan a reactivar y que estás cansado de estar encerrado en tu casa es fundamental que lo hagas. Durante tu recorrido por el mundo, desafíate y empieza a generar el cambio que se necesita siguiendo estos 10 pasos sencillos:

Paso 1. Sigue las medidas de bioseguridad. Por tu seguridad y la de los otros, usa tapabocas y lávate las manos con frecuencia. Evita los sitios cerrados con otros y las multitudes en general. Quédate en el hotel (o en casa), si te sientes indispuesto. No seas como la paciente 31 que contagió a más de 1.000 personas por no aislarse cuando era necesario. 

Paso 2. Haz una disposición adecuada de los residuos sólidos. Ya sea que estés en espacios cerrados –hoteles, restaurantes, bares­– o en espacios abiertos –plazas, parques, calles­–, deposita la basura en las canecas destinadas para ello. Separa los residuos que has generado según su tipo: orgánicos e inorgánicos. Reduce la basura que generas y reutiliza aquello que tienes en tus manos. Deja de comprar tres botellas plásticas de agua todos los días. Más bien, compra un termo reutilizable y recárgalo con agua en los restaurantes que visitas. Ellos van a apoyar tu iniciativa. 

Paso 3. Movilízate en transporte público, bicicleta o caminando. Bogotá, por ejemplo, cuenta con Transmilenio, uno de los sistemas de transporte público más innovadores del mundo en desarrollo. En sus buses rojos podrás movilizarte por toda la ciudad en poco tiempo, sobre todo cuando se trate de distancias largas. Si te vas a desplazar solo unas pocas calles, alquila una bicicleta o camina, de esta forma tu huella de carbono en movilidad será igual a cero (y tu cuerpo te lo agradecerá).  

Paso 4. Haz un uso eficiente del agua y la energía. Aunque hayas pagado la cuenta del lugar en que te hospedas, cierra la llave del grifo cuando te estés lavando los dientes y toma un baño de 3 minutos o menos. Apaga el televisor, las luces y la calefacción al salir del cuarto. No se trata de disminuirle costos al hotel o el hostal. No: se trata de ayudar a salvar a un planeta en crisis cuyos recursos limitados se están agotando. 

Paso 5. Elige responsablemente los operadores turísticos. No basta con que consigas el menor precio: también tienes que pensar en qué tan responsables son las prácticas de los operadores con quienes vas a contratar tus planes. Fíjate en cómo son los efectos ambientales que generan y cuál es el impacto social que tienen sobre los lugares y las comunidades que visitan. El turista responsable se preocupa por su comportamiento y por el de quienes lo rodean. Si estás en busca de la historia de la ciudad y el país, asegúrate de que quien te guía sea un profesional certificado que respeta la memoria y no alguien que construye su relato a partir de series de televisión que solo se preocupan por el rating.

Paso 6. Ayuda a preservar la biodiversidad. Si vas a Bogota, visita los lugares naturales que tiene la ciudad, como el Parque Simón Bolívar y el Humedal La Conejera, y los que están cerca, como el páramo de Chingaza y la cascada de La Chorrera. Cuida la vida silvestre. Di no al maltrato animal. No te lleves nada del entorno natural: los animales son más felices cuando están libres. Observa y registra con tu cámara o con tu pincel. Crea arte con la naturaleza. No la destruyas. 

Paso 7. Respeta a las comunidades, su cultura y sus tradiciones. Abraza las culturas y tradiciones ajenas a ti. Crece a nivel personal con su sabiduría ancestral y su conocimiento alternativo. La belleza se encuentra en la diversidad, incluso de opiniones y cosmogonías. Nadie es superior a otro. Ten presente que las personas no son parte del paisaje: pide permiso antes de hacerles fotos. No saques provecho de la pobreza y la vulnerabilidad de otros. Evita la pornomiseria. 

Paso 8. Contribuye al desarrollo local de la ciudad. Compra artesanías autóctonas, adquiere literatura colombiana en librerías independientes, prueba frutas tropicales, desayuna un tamal, almuerza una bandeja paisa y cena un chocolate con queso. No te contentes con visitar solamente las zonas rosas y los centros comerciales más elegantes; ve también a los mercados de la carrera Séptima y del barrio Usaquén y a las plazas de Paloquemao y la Perseverancia. Si vas a pedir descuento, evita ofrecer menos del precio justo. Todos merecemos que nuestro trabajo sea reconocido y valorado.     

Paso 9. Respeta los derechos humanos. No apoyes la explotación sexual infantil ni el trabajo forzado. Antes bien, denúncialo ante las autoridades competentes. Respeta la vida, no discrimines, apoya la vida digna.

Paso 10. Permite que el viaje te transforme. Deja los prejuicios encerrados bajo llave en casa. Cambia tus rutinas, prueba cosas distintas, explora por dentro y por fuera de ti. Nadie regresa a casa siendo el mismo que partió de viaje. Abraza tu nuevo ser y entrega algo a cambio de todo lo que has recibido: conviértete en un embajador del lugar que visitas, comparte tu experiencia en redes sociales, promueve que otros conozcan los lugares que recorriste y que se enamoren de su cultura.

De repente, con estos 10 pasos sencillos y en cuestión de unos pocos días, te has convertido en un turista responsable; un turista cuyo plástico no llega al océano Pacífico ni al mar Caribe, que reduce su huella de carbono, no contribuye a la extinción de más animales, hace que la globalización beneficie a los más pobres y ayuda a reducir la desigualdad.

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