Un anuncio para tres anuncios

Un anuncio le bastó para ver Tres anuncios por un crimen. Se lo dio una mujer de pelo crespo y rubio, que nunca mira a los ojos. Ella mencionó dos nombres: Frances McDormard y Woody Harrelson. Desde que Marroquín vio Fargo adoró a Frances McDormad más de lo que nunca pudo querer a quien le dio el anuncio. Y pues –pensó él– todos deberíamos tener de alguna manera la actitud que irradia Woody Harrelson. Inmediatamente supo que tenía que ver eso.

Así que se metió en esta aventura: Tres anuncios por un crimen. El título en inglés es mucho más diciente; algo así como: Tres carteles fuera de Ebbing, Missouri. El estado existe, el condado no. Ficción, entonces, en estado puro.

La historia arranca (para quienes no la han visto) cuando la madre de una víctima de un homicidio alquila el espacio de tres vallas, para cuestionar la forma como la Policía local ha procedido en el esclarecimiento de la violación y homicidio de su hija.

Marroquín comenta que la genialidad de más de 100 minutos es que no tienen género. Que la película es policiaca, es romántica, es sobre el amor de la familia, la amistad, el racismo, y tantas otras cosas; va y vuelve.

Tiene además unas actuaciones sólidas, que le merecieron a Frances McDormad la nominación a los Oscar como mejor actriz principal y a Sam Rockwell la de actor de reparto. Si se animan a ver la película –dice Marroquín–, ojo con este último personaje, que tiene tantos sobresaltos como la historia en sí.

Repite que Tres anuncios (así la llama cariñosamente) está hecha de un poco de todo. ¿Eso es malo? Tal vez no, tal vez a esa gran empresa llamada Hollywood le faltaba hace rato una propuesta que se saliera de los guiones escritos para los domingos por la noche. Esta es –comenta– una película de viernes de amanecidas largas, con buena compañía y mucha cerveza. Pero por ahí es por donde le ha dado duro la crítica profesional. ¡Ay con esos críticos!

Marroquín ha visto las otras nominadas: la del tipo raro de la pecera (The Shape of Water), la que finalmente le va a dar un Oscar a Gary Oldman (Darkest hour), Dunkerke, y la del Washington Post (The Post), con un reparto increíble. Pero hay tres anuncios, saliendo de Ebbing, Missuiri…

Marroquín sabe que lastimosamente el suyo es un voto que la Academia nunca pedirá y que su amor por este filme es más visceral que cerebral. Ya la película ha triunfado en los Globos de Oro, en BAFTA, en Toronto y en San Sebastián. A Hollywood llega con siete nominaciones.“Si no gana como mejor película, vuelvo a renunciar a los Oscar”, dice. Con razón.

Imagen destacada: Fotograma de Tres anuncios por un crimen.

Un comentario en “Un anuncio para tres anuncios

  1. Mi amor por este filme ni visceral ni cereblal. Esperaba final policíaco o dentro del tema de la familia. Pero lo dejó a mi imaginación. Caramba…!!

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