Respuesta tardía al gran jefe Seattle

Hace unas semanas llegó a mis oídos la historia de una carta con la que el gran jefe Seattle de la tribu Suwamish responde en 1855 al presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce, frente a su propuesta de comprarle los territorios del Noroeste del país.

La carta premonitoria, intemporal, sabia y mística como solo los hombres simples pueden hacer, me conmovió al punto de llevarme a escribir una respuesta siglo y medio después.

El texto completo del gran jefe Seattle está en el siguiente link: http://ciudadseva.com/texto/carta-del-jefe-seattle-al-presidente-de-los-estados-unidos/. Mi respuesta, a continuación:

Gran Jefe Seattle:

Esta semana la ciudad donde nací amaneció con alerta roja por contaminación del aire. Usted no entiende qué significa esto porque es un salvaje y además está muerto.

La alerta me recordó la carta que usted le escribió al jefe blanco de Washington en la que dijo: La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Muchas cosas han pasado desde que usted murió.  Usted presenció que el hombre blanco no sólo compró sus tierras y ganó en una guerra los territorios de la nación mexicana.  Años después, abrió un canal en la tierra para comunicar dos océanos destruyendo el hogar de muchos animales. Este año, el gran jefe blanco ha decidido construir un muro, para evitar que el mundo mestizo emigre al territorio que él conquistó. El gran jefe blanco, parece no solo odiarnos a nosotros, tampoco ha pensado en las consecuencias que esto tendrá para nuestros hermanos los animales, que tampoco podrán traspasar la frontera. ¿cuántas madres que saldrán a buscar alimento para sus crías no podrán regresar?

Supongo que el gran jefe blanco nunca leyó sus palabras:

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

No todas las noticias son malas, la esclavitud de hombres fue finalmente abolida. Pero el hombre blanco es testarudo y nuestros hermanos los animales son ahora esclavizados.  Las gallinas viven hacinadas en espacios pequeños donde ni siquiera pueden caminar. Se les esclaviza por su producción de huevos, se les priva de recibir la luz del sol y de alimento natural. Las reses se esclavizan por su producción de carne y leche y cuando están mayores se envían amontonadas en camiones al matadero.

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El hombre blanco ha olvidado agradecer en la mesa por sus alimentos, agradecer a la vida que ha sacrificado para él sobrevivir. Tal vez no lo ha olvidado, debido a la división del trabajo el hombre no presencia el sacrificio de sus hermanos y por lo tanto no siente culpa al comerse sus productos.

Usted sacrificaba a los animales solo para sobrevivir. En esta sociedad se desperdician los alimentos.

Un amigo dejó de creer en Dios porque, según él, la prueba de que no existe es que creó a un ser tan mezquino como el hombre, a su imagen y semejanza.

Yo le expliqué que los antiguos habitantes de la tierra que habitamos adoraban al Dios Sol y al Dios Jaguar porque ellos entendían que la divinidad es democrática. Entendían que Dios está en toda la creación y por eso respetaban la naturaleza.

El Jaguar no solo perdió su título divino sino también su reino y desde entonces su población está a punto de desaparecer; para protegerse, ahora camina escondiéndose como un paria por las tierras que una vez rigió.

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Mis descendientes, entonces leerán estas historias como si fueran leyendas mitológicas que hablan del tiempo en que los Dioses habitaban la tierra.

Los grandes felinos que ocupaban este dominio, fueron reemplazados por gatos domésticos traídos de Europa que no han tenido mejor destino que sus parientes. Su población no fue controlada al introducirla al continente, acabaron con especies nativas y han nacido tantos que son abandonados en la ciudad que ahora se llama la selva de cemento, donde sufren enfermedades, hambre y maltrato por parte del hombre. Yo tengo dos gatos en mi casa, sus maneras me recuerdan las de un monarca, a uno lo he bautizado Jaguar.

Jaguar con Jaguar

El hombre, trata a los animales como inferiores porque no pueden hablar para quejarse.  Pero es el hombre el que no sabe hablar el lenguaje de los animales o pretende no entenderlo, entonces los llaman bestias que solo entienden con golpes. ¿Acaso el hombre blanco no ha oído en una mañana el gemir de los terneros al ser separados de sus madres cuando se las llevan para ser ordeñadas?

En estos días las palabras indio, negro y animal son usadas para insultar. Gran jefe Seattle, yo soy un animal mamífero descendiente de una abuela negra y otra india que no entiende nada, yo también soy una salvaje.

 

Foto del gran Jefe Seattle tomada de: http://blog.leondenis.es/?p=1650