¿Qué cosa fuera?

Desde hace dos años no vivo en Colombia y seguramente por causa de una teoría que escuché de boca de dos grandes amigos, quienes a su vez la escucharon de un profesor al que le decían “Chombo”, he pasado mucho tiempo pensando y anhelando a Colombia. Desde lo mundano de una empanada con ají o un pandebono con bocadillo hasta lo profundo de abrazar a mi mamá o sentir sus manos en mi cara.

Tengo entonces que contar de qué se trata esta teoría. Voy a parafrasearla, recurrir a mi memoria y hablar de mi interpretación, quizás originalmente no fuera lo que ahora diré. Es la teoría del péndulo: imagínese el péndulo de un reloj de pared; mientras funciona nunca está en el centro, siempre va de un lado al otro. Cuando está en su punto máximo, ya sea de la izquierda o la derecha, no puede esperar por llegar al punto opuesto y en esos vaivenes no disfruta de un lado ni del otro ni mucho menos del paso por el centro.

Siento, como el péndulo, que no disfruto plenamente de ningún lugar. Afuera tengo mis pensamientos y sentimientos en Colombia, pero cuando llego a ella extraño entonces no tener que tomar buses ni taxis, o saber que hay zonas y horas vedadas. Aunque podría ser cualquier ciudad del país, me refiero a Bogotá. Quizás esa es una de las mayores razones de no querer estar allá y por eso ahora busco ciudades más pequeñas a manera de camino para empezar a salir de la urbe y llegar al campo.   

En uno de esos momentos en que el péndulo estuvo más a la izquierda me encontré extrañando, recordando. Qué cosa fuera  de mí sin el son cubano que se oía desde el sábado en la mañana en mi casa, sin las almojábanas y la aguapanela a la hora de comer, sin el olor a oleos y trementina que impregnaba todo desde el estudio de mi papá, sin mis álbumes de fotos familiares, sin la caótica Bogotá.

Ese día, tras escuchar la misma canción más de diez veces, y a pesar de que en mi paso por el colegio fracasé en el intento de aprender a pintar, me sentí cómodo con unos lápices y unas acuarelas y terminé haciendo lo que ahora me gusta hacer: tomando una foto. Como no estaba en el lugar apropiado ni frente al sujeto deseado, la tomé de otra forma cuando las habilidades artísticas, atávicas de mi familia, aparecieron.

El sujeto y la ocasión que sirvieron de inspiración para mi primer acuarela fueron Mercedes Sosa cantando la Maza en el recital / documental ‘Como un Pájaro Libre’. Silvio Rodríguez, autor de la canción, dijo en una entrevista*: “La cantera es donde se sacan los cantos, la maza es con que se golpea. Si no hubiera una cantera de donde sacar un producto, algo, para qué serviría la maza.” Mi historia, mi familia, mi ciudad son mi cantera: Yo no nací en 1984, yo soy de Cali, de Santa Rosa de Osos, del Guamo, estuve en el Bogotazo, pinté murales, me echaron del colegio por pintar desnudos, me quedé dormido cuidando los zapatos.

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¿Qué cosa fuera? Por Leonardo López Camargo

*Entrevista hecha por Álvaro Godoy para la revista La bicicleta, publicada en 1984.