Historia de dos mejores amigos

Recuerdo que estábamos aguantando frío en una banca de la 85. Era una de esas conversaciones nuestras, de las que no vienen y van, de las que se quedan días en la cabeza, el tipo de conversaciones que siempre hemos tenido.

Esta no era una de política, ni de música.

Era sobre tu mejor amigo. Tenías miedo porque te estabas enamorando de él y dar un paso más podría significar perder su amistad.

Desde nuestras cabezas convenimos que era demasiado riesgoso, que de pronto mejor no, mejor quedarse así. Nos sentimos muy satisfechas con nuestro análisis, sabiendo en el fondo que no serviría para nada. Obviamente no le hiciste caso a nuestra disertación racional y desde entonces Alejo y tu han dado juntos mucho más que un paso. Países, momentos felices, tristezas y sobre todo monumentales pruebas superadas. Todo lo han vivido, todo lo han disfrutado y aprendido juntos. Y no solo ustedes. Quienes hemos estado a su lado también hemos disfrutado. Un paseo por las pirámides de Tulum, un momento de paz en los cenotes. Pero, sobre todo, hemos aprendido, o confirmado por si nos quedaba duda, que el amor lo puede todo.

Hoy no quiero desearles suerte, porque necesitan mucho más que eso. Y ese mucho ya lo tienen.

Eso que antes era una razón para tener miedo, ahora es el lazo que los mantiene unidos. Sé que mientras sigan siendo los mejores amigos, continuarán recorriendo países y derribando murallas.

El de mejores amigos es el título más importante que tendrán, el que les permitirá sacarla del estadio con este nuevo título que celebramos hoy, y llevar a buen término cualquier otra misión titánica que deseen emprender.

Qué bueno que le hiciste caso a tu corazón Caro, porque gracias a él hoy estás casada con tu mejor amigo. Brindo por la mejor de todas las amistades y les deseo una vida intensa y hermosa.

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Texto por Maria Camila Hernandez Alonso. Más de sus historias en  http://historiasdelgranpez.blogspot.com.co/