Todo termina en una página en blanco

La nada comienza

en la secuencia de mi respiración cuando despierto

y estoy confusa con vagas memorias

de lo que recién acabo de sentir.

Dudo si aquello que vi

es solo el resultado de las pocas horas de sueño

o es más bien el mensaje que esperaba,

el umbral entre aquello que pude palpar al tacto

o simplemente una mala broma de mis sentidos.

Nada está dicho

solo el primer sorbo de café

que anhela el cautiverio de una idea que sea verdad.

Todo comienza cuando me observo

y me percato de seguir vistiendo un cuerpo

compuesto de una larga extensión de piel, huesos y músculos,

los mismos que se rindieron a las primeras gotas

que se impregnaron en mis poros.

Pero lo que veo frente a mí

no es más que la huella que dejé.

Camino hacia atrás,

a ciegas y con los pies desnudos,

con la ilusión de sentir un espacio infinito,

un salto al avenir en pleno despertar.

Es la intuición, brújula del destino

que asoma por la ventana

y me elevo

.

.

.

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Mmatad