Cómo alimentar a tu serpiente

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Texto e ilustraciones por Alejandra Daguer.

Camino a la finca de mi abuelo funcionó por varios años un criadero de reptiles. La única vez que fuimos, el viejo Sindo no nos acompañó. Quizás no quiso pagar por ver los mismos animales con los que se enfrentaba a diario para defender su ganado. Una cosa es matarlos en franca lid, otra ver a tu enemigo injustamente en cautiverio. Quizás se rió en secreto de nosotros, unos cachacos pagando por lo que podíamos ver gratis pasando una temporada en la finca o en el mismo Medellín, pero en otro contexto.

De esa visita tengo grabada en mi mente dos imágenes que me señaló mi mamá:

La primera, un par de conejos encerrados en jaulas contiguas, agarrándose las patas delanteras por fuera de las barras de sus celdas, como si fueran dos amantes condenados a un amor imposible.

La segunda, una culebra dormida, encerrada con dos pollitos en su terrario.

—Mira esos pollitos tan ingenuos, que no saben que son la comida y juegan alrededor de la serpiente —dijo mi mamá.

Al hacer la pregunta en Google “¿por qué se les ponen presas vivas a las culebras en el zoológico?” encontré un artículo llamado “Tips Básicos para alimentar a las serpientes”:

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[1]Tip 1. La mayoría de las serpientes son de hábitos nocturnos, lo que implica que entran en actividad al caer la tarde. Por ello, resulta mejor darles de comer en la noche. La mejor opción es darles presas muertas. Ya sea que las sacrifiquemos antes de ofrecerlas o previamente descongeladas.

Las ratas vivas, cuando se les dan a las serpientes, están luchando por sus vidas. Por lo tanto, pueden lastimar a nuestras mascotas e incluso matarlas. Muchas personas tienen la impresión de que las serpientes son animales sanguinarios que carecen de piedad. No obstante, ellas sólo cazarán cuando tengan hambre o morderán cuando se sientan amenazadas. Por ello, el peor error que puede cometer el dueño de una serpiente, es dejarla sin vigilancia frente a una presa viva. Si la serpiente no tiene apetito, lo más seguro es que no ataque al ratón y los papeles se inviertan.

Cuando a mi hermana la empezaron a invitar a fiestas de 15 años, en Medellín las bandas criminales habían prohibido las celebraciones. Si ellos eran perseguidos y debían esconderse para que no los mataran como a ratas, nadie en la ciudad tenía derecho a celebrar.

No se dejaron de hacer fiestas. Se cambió el horario de las mismas, ya no se citaba a los invitados a las 7 de la noche, sino en el día, porque la mayoría de los criminales son de hábitos nocturnos.

Fueron los únicos años en que los paisas cumplimos con puntualidad inglesa. Si la invitación decía 4 en punto, todos llegábamos a las 4 en punto.

Se le bajó el volumen a la música y se celebraba de día en las casas de las quinceañeras, a puerta cerrada y no en salones de eventos. Cada que alguien tocaba el timbre, los invitados se escondían, apagaban la música y salía la empleada de la casa en chanclas a abrir la puerta.

Parecían los años de prohibición de Nueva York y Chicago, eran tiempos de gánsters.

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Tip 2. La manera más sencilla y humana para sacrificar ratones es sujetándolos por la base de la cola, para no arrancársela. Deje que las patas delanteras toquen el piso, pero levante las traseras. Con un lápiz ejerza presión en la nuca del ratón oprimiéndolo contra el piso y tire fuerte de la cola para desnucarlo. Para congelarlos puede envolverlos en papel aluminio y guardarlos en una bolsa dentro del congelador.

Saque del congelador los ratones unas 10 horas antes de ofrecerlos a las serpientes. No lo caliente demasiado porque puede explotar en el momento en que la serpiente lo constriña.

Desde la masacre de la discoteca, cuando un grupo de encapuchados, siguiendo la orden de liquidar a todos los varones, separaron a las mujeres y obligaron a los hombres a tirarse al piso para descargar sus metrallas sobre ellos, hubo un toque de queda implícito en la ciudad.

Esta historia, se convirtió en una leyenda que en los recreos oíamos a contar a las niñas más grandes del colegio. Sandra, describía como Felipe de 15 años, se arrodillaba ante sus victimarios suplicándoles que no lo mataran, que era su primera vez en una discoteca.

Los ataques se repitieron en varios sitios hasta que entendimos que no era conveniente salir después de que se ocultaba el sol.  Para ambos bandos, era más fácil así, garantizar la seguridad.

A las 5 de la tarde, cerraban los accesos a las calles alrededor de la IV Brigada del Ejército, justo en frente de donde vivíamos. Muchos de sus militares estaban amenazados de muerte y el mismo búnker tenía una amenaza de bomba como tantos sitios en la ciudad. Varias veces hubo carros sospechosos estacionados en nuestro edificio y fuimos obligados a evacuar mientras pasaba el peligro. Al principio se cerraban las vías, cuando había alguna sospecha o amenaza. Luego se convirtió en una costumbre.

Se impedía la circulación por la vía para evitar posibles explosiones de carros bomba y mientras mi hermana era presa de besos furtivos escondida bajo una mesa, en sus vespertinas fiestas de 15, los niños salíamos a patinar y a montar en bicicleta felices por que habían cerrado la vía solo para nosotros.

Apenas se detenía tráfico, Camilo rodaba su bici hasta el límite donde varios soldados vigilaban el retén, se aseguraba que se había detenido la circulación de vehículos y regresaba gritando con triunfo: “Cerraron la vía”. Entonces enloquecidos sacábamos los patines o las ciclas como si nos hubieran dicho: “En sus marcas, listos, fuera”.

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 Tip 3. Es preferible criar sus propios ratones. Las tiendas de animales sólo quieren ganar dinero, por lo que darán de comer a los ratones el alimento más económico. Lo que se traduce en presas mal nutridas.

Es recomendable dejar descansar a las culebras 2 ó 3 días después de comer, para que la digestión siga su proceso. Si se les manipula de inmediato, corremos el riesgo de que vomiten el ratón.

Los más niños se hicieron amigos de los hijos de los militares que vivían en la IV Brigada. Para ellos el complejo, más que un edificio militar, era un country club con piscinas y canchas de fútbol.

En general para todos, el batallón era un amigo enorme y fuerte que nos protegía y hasta nos entretenía.

Una tarde, el grupo liderado por Camilo entró en el búnker temprano y sólo nos dimos cuenta de que no regresaban cuándo su mamá salió a buscarlos en la noche.

Nosotros seguimos en lo nuestro, jugando a policías y ladrones, mientras su mamá los buscaba con desespero.

Más tarde, los niños regresaron felices y empapados de sudor, pero con una felicidad nueva, como si regresaran de otro mundo, como si una culebra se los hubiera engullido y luego vomitado: regresaban de dar un paseo en helicóptero.

Tip 4. Las serpientes más comunes en cautiverio, como son las pitones reales, deben comer  uno o dos ratones cada semana, cuando están creciendo. Por supuesto, el tamaño de la presa debe ser proporcional al de nuestra serpiente. Los pitones ya adultos deben comer una rata cada 15 días, dependiendo también de su ciclo de defecación.

Al caer la tarde, nuestros límites se extendían conforme se extendía la zona protegida por los soldados y llegaba hasta el otro extremo, donde quedaba la tienda de videos.

Para la generación de mi papá el cine fue la máquina de sueños. Para nosotros lo fue Video Variedades. Juntábamos dinero entre todos para alquilar una película que tardábamos un buen rato escogiendo, porque no siempre alcanzábamos a recoger el dinero suficiente para pagar el alquiler o la penalidad por no haber entregado a tiempo la película anterior.

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(foto tomada de internet)

La tienda era un laberinto cuyas paredes estaban compuestas por anaqueles infinitos de películas. Reconocíamos las más apreciadas por la crítica, juzgando por lo usada que estuviera su carátula: las más desgastadas tenían mayor rotación. Todas las películas estaban exhibidas y cuando se alquilaban se retiraba el cassette, dejando el empaque vacío en su lugar. En un tiempo en que el inventario del almacén no era cargado en línea, sabíamos que la película estaba disponible si al tomar la caja, esta pesaba o no.

El plan no era sólo ver la película, era recoger el dinero, cruzar el barrio y escoger  la cinta. Además aprovechábamos el laberinto para escondernos y perseguirnos, podíamos tardar horas, teníamos todo el tiempo del mundo. Recuerdo las caras de clientes que irritados con nuestros juegos nos miraban tan feo , que nos obligaban a escoger e irnos lo más pronto posible.

Años después, encontré en un libro sobre la época que en una tienda de videos cercana a la IV Brigada se pagaban los sobornos a los militares.

¿Con cuántos gánsters nos topamos sin darnos cuenta? ¿Cuántas veces se pudo haber desactivado una bomba en el barrio? ¿Quiénes iban en el helicóptero con el grupo de Camilo?

Éramos unos niños ingenuos jugando como pollitos alrededor de la pitón dormida, más excitados por el peligro que asustados, oyendo y repitiendo historias de masacres con morbo, afortunados de que la serpiente nunca nos devoró. No es fácil alimentar a una serpiente o, más bien, “el tamaño de la presa debe ser proporcional al tamaño de nuestra serpiente”. La culebra no estaba dormida, era una víbora despierta que nunca estuvo interesada en devorar pollitos, iba por presas grandes que superaban su masa corporal, por presas grandes que siempre estuvieron alerta y protegidas dentro de la IV Brigada.

 

[1] Tips básicos para alimentar a las Serpientes. Por Gefú Ambrosi. http://www.ophidia.es/tipsalimentacion.htm

 

 

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