18 años y seis meses de conocernos y reconocernos

Lo importante en esta historia no son las notas, ni los títulos académicos, ni los logros laborales, tampoco las conversaciones del logro de comprar casa o carro. Es la tranquilidad de sentir que después de 18 años y seis meses de conocernos,  nos reencontramos para recordar historias y reconocernos en ellas.

Un abrazo poderoso, sonrisas, ojos aguados, manos sudadas, uñas comidas. Alejandro, mi esposo y mejor amigo, su compañero y parcero de universidad, está presente desde el primer momento. Carlitos no sabe que decir, sabe que cualquier palabra puede ser inoportuna y dolorosa. La partida de Alejo le impacta, no entiende por qué personas tan especiales sufren debido a una dolorosa enfermedad y mueren jóvenes, mientras “hay tantos personajes por ahí llenos de salud y haciendo maldades”. Continúa leyendo 18 años y seis meses de conocernos y reconocernos

Contra todos los pronósticos, ¡pasé!

Mis papás no querían que yo estudiara en la Nacional; a mi papá le daba miedo que a su niña mimada le pasara algo en alguna de las protestas, o en el último de los casos, me atrasara si suspendían clases. A mi mamá le daba miedo que me volviera más rebelde, peleona o incluso “degenerada” Continúa leyendo Contra todos los pronósticos, ¡pasé!

Cita de San Valentín

Comenzó a sentir algo extraño en sus pies, luego en sus piernas, su estómago y finalmente en sus brazos. Sintió como si su cuerpo dejara de serlo para convertirse en una estatua de sí misma. Pero ella seguía consciente y pudo percibirse como una desconocida construcción biológica, un escenario de tumultuosas conmociones y conspiraciones celulares, un cuerpo que iba a reacomodarse. Continúa leyendo Cita de San Valentín

Karolinka en Polonia. Auschwitz sobrevive

Hace unos años, en un mes noviembre, estuve unos diez días en Polonia con mi amiga Choi de la República de Corea. Polonia es un país maravilloso y los polacos, aunque parecen ser fríos y serios, no lo son, ni los menos 15ºC de ese momento los volvió fríos, es más, son los europeos (no latinos) más cálidos, amables y aseados que he conocido. Continúa leyendo Karolinka en Polonia. Auschwitz sobrevive